Empieza retirando residuos gruesos, luego desempolva cornisas, luminarias y paredes con microfibra electrostática. Prosigue con aspirado minucioso de zócalos y rincones. Solo después entra el paño ligeramente humedecido. Evita saturar de agua; el polvo se convierte en barro y complica, cuando el proceso pide ligereza constante.
Verifica especificación HEPA H13 o superior, juntas selladas y uso de bolsa para contener finos. Pasa la boquilla lenta y paralelamente a zócalos y guías. Vacía en exteriores con mascarilla. Un buen sellado impide que el aire de escape reintroduzca partículas que ya capturaste pacientemente.
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